Shiatsu & Chikung (Qigong) BARCELONA

Terapias naturales basadas en la Medicina China

Wu wei (no-acción)

 

Wu Wei es el arte de la no intervención

En la cultura occidental, se valora mucho el hombre de acción que es valiente y se opone a las injusticias de este mundo. Existe el ideal la persona activa que intenta influir en el curso del mundo y su propio destino. Desde la perspectiva de la ética taoísta, no tiene tanta importancia que una persona sea muy activa y luche por el camino correcto. El hombre virtuoso no es el que realiza grandes actos heróicos, sino el que no interviene innecesariamente en el curso natural de las cosas.

La no intervención (wu wei) no es inacción, sino más bien ofrecer una receptividad absoluta, para que el espacio vacío (xu) se llene de una manera natural. Desde esta dinámica se produce la espontaneidad. La espontaneidad es el secreto de la vida a nivel más alto. Para alcanzar la no-intervención (wu wei), uno tiene que aprender a vivir en armonía con las leyes de la naturaleza y con las leyes de su propia naturaleza.

Hace falta respetar el orden natural de las cosas y seguir la ley del menor esfuerzo. Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ese es el principio de la menor acción, de la no resistencia. La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente. El wu wei se presenta como una acción de puro reflejo, cuando una persona paso a paso va reduciendo todas sus acciones. llegando a este nivel más alto, el wu wei es inexplicable e invisible.

“Bajar y volver a bajar, para llegar a la no-acción.

práctica la no-acción, y nada queda por hacer.”

Lao Tzu, capítulo 48

 

Wu wei conduce a la no injerencia, al no intervenir en el curso natural de las cosas. Nada por sí mismo es bueno o malo, sólo puede haber equilibrios y desequilibrios. Cuando el mundo está en armonía, el dao se muestra como nuestra naturaleza original. Aquello que obedece al wu wei se comporta de acuerdo con las circunstancias y escucha su voz interior. No hay que oponerse a la fuerza con más fuerza. Hay que ceder a la fuerza con suavidad para vencerla.

“Lo suave vence sobre lo duro. Lo débil triunfa sobre lo fuerte.”

Lao Tzu, capítulo 36

 

La civilización, sin embargo, con sus absurdos intentos de mejorar las cosas, y con su moral rígida conduce al caos. Intentar influir en el curso de las cosas es una intervención violenta. Aquello que quiere someter al mundo por fuerza y dureza, al final fracasa. El que es suave y flexible como un niño triunfa, porque puede soportar grandes esfuerzos sin fatiga. Las fuerzas del alma se suavisan y de esta manera no se endurecen. El ser humano tiene que ser sereno y humilde. Tiene que practicar la no intervención y aplicar las leyes intrínsecas del dao. Así desarrolla la fuerza interior necesaria para afrontar los desafíos de la vida. Cuando las fuerzas internas fluyen libremente, las sensaciones se muestran con facilidad.

“El hombre, cuando entra en la vida, es blando y débil,

y cuando muere, es duro y fuerte. […]

por eso los duros y fuertes son compañeros de la muerte,

y los suaves y débiles son compañeros de la vida.”

Lao Tzu, capítulo 76

 

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Esta entrada fue publicada el 08/11/2012 por en Filosofía, Zen.
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